sábado, 14 de junio de 2008

Poética

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evocadores, convocadores ambos,
de inefables fantasmas
...
La mujer que amé se ha convertido en fantasma.
Yo soy el lugar de las apariciones.
Juan José Arreola, "Cuento de horror".

La mujer que amo me trata como a un vil fantasma. Cada vez que la convierto en musa de mis ensoñaciones, huye despavorida.

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Hermosa vida que pasó y parece
ya no pasar…
Desde este instante, ahondo
sueños en la memoria: se estremece
la eternidad del tiempo allá en el fondo.
Y de repente un remolino crece
que me arrastra sorbido hacia un trasfondo
de sima, donde va, precipitado,
para siempre sumiéndose el pasado.


Jaime Gil de Biedma, "Recuerda"